Formato MX

Portal de Noticias

¿AMLO está muerto?

La Pura Polaka

~ A la fecha es todo un misterio su paradero.

Mexicali, B. C. 25 de febrero de 2025.- Desde la ceremonia de relevo de la presidencia el día último de septiembre del 2024, nadie lo ha vuelto a ver y no se sabe donde está ni en

qué condiciones se encuentra.

No hay testimonio alguno ni tampoco evidencias, ya sean fotos, videos o pruebas de otro tipo, que acrediten que López Obrador se encuentra con vida y que esta recluido en algún lugar del país o del extranjero.

Se especula que todo este tiempo -prácticamente ya cinco meses- Andrés Manuel López Obrador ha estado escondido en Palacio Nacional, totalmente fuera de los reflectores; algo casi imposible de concebir dada su personalidad en extremo narcisista, controladora y egocéntrica, donde en su irremediable obsesión por el poder solamente es él quien puede ser la estrella en todo, siempre él y nadie más que él.

Y en la cadena de especulaciones desatadas por su extraña ausencia y silencio también se ha manejado que López Obrador huyó subrepticiamente a Cuba en busca de refugio y protección política, ante la inminente explosión de la bomba que viene, a causa del desastre de país y la destrucción institucional que dejó, aunado a la escandalosa deuda heredada que siempre negó y a una economía en ruinas pegada con alfileres y a punto de entrar en recesión, derivado de la simulación, la corrupción y el engaño, pero fundamentalmente por el nulo crecimiento económico que presentó su gobierno del 2018 al 2024, que ya para que haya sido el propio INEGI quien lo reconoció es mucho decir.

Además, por el problema principal y número uno que AMLO dejó y que mantiene aterrorizada y en vilo a la población, como lo es sin duda el de la crisis de violencia y de inseguridad generalizada en todo el territorio nacional, resultado de la claudicación de su gobierno al haber entregado el país a los grupos delincuenciales, a los que como presidente y Jefe del Estado mexicano nunca quiso enfrentar ni ordenó contener y menos aún combatir, tal y como era su deber y obligación constitucional para garantizar la seguridad a la población nacional, tal y como lo establece la propia Constitución Mexicana.

Esa misma Carta Magna que en su toma de posesión presidencial el primero de diciembre del 2018 protestó y juró cumplirla, respetarla y hacerla cumplir, pero que desde el inicio mismo de su gestión como presidente de México no la cumplió ni la respetó ni la hizo cumplir.

Al contrario.

Por ello es que no fue casualidad ni ocurrencia alguna que el propio presidente de Estados Unidos Donald Trump haya soltado esa tronante, lapidaria y nunca antes vista declaración el pasado primero de febrero, cuando aseguró que el gobierno de México mantiene alianzas intolerables con el narcotráfico.

.Y sobre eso mismo, Trump sentenció que; ´´esta alianza pone en peligro la seguridad nacional de los Estados Unidos y vamos a erradicar la influencia de estos peligrosos carteles´´.

Donald Trump no pudo ser más claro, contundente y directo acerca de lo que ya es un hecho por parte del gobierno de Estados Unidos, lo que se confirmó de inmediato con la presencia de buques armados con equipamiento militar y armas de largo alcance con tecnología de última generación, mismos que patrullan ya en mar abierto cercano a las costas mexicanas, lo mismo que drones y aviones militares que ya están también patrullando los tres mil kilómetros de frontera con México.

Vaya lío en el que se encuentra la mandataria mexicana Claudia Sheinbaum, pues se encuentra entre la espada y la pared, enfrentando el duro dilema de ponerse del lado de la realidad ante hechos contundentes y confirmados o seguir alabando, defendiendo y justificando a AMLO y lo que fue su gobierno, a quien aún se sigue refiriendo como ´´el presidente López Obrador´´ y enarbolando el discurso patriotero de la ´soberanía y la no intervención´.

En este difícil panorama en el que actualmente se encuentra el gobierno de la mandataria Sheinbaum, con un país convulsionado por la crisis de violencia e inseguridad, con problemas graves de todo tipo a causa del abandono y el desdén con el que fueron tratados y no atendidos por las autoridades y con una economía a la baja, amenazada por la volatilidad de los capitales a causa de la falta de certidumbre y de garantías, sobre todo para la inversión extranjera, está más que obligada a tomar decisiones fuertes y contundentes para relanzar su proyecto y visión con sello propio y dar con ello un nuevo rumbo a su gobierno; es decir, lo que se conoce como dar un golpe de timón o un ´´manotazo sobre la mesa´´, lo que traducido a lenguaje entendible sería algo así como romper con el lazo y cordón umbilical que hasta hoy la liga estrecha y fuertemente con López Obrador.

Se antoja difícil y sumamente remoto que lo haga, pues enfrenta la dura oposición -y hasta animadversión- de sus propios correligionarios, sobre todo de los conocidos como de la línea dura, que son la mayoría y la prueba la han dado los propios dirigentes morenistas en el senado y en la cámara de diputados, el ex precandidato presidencial Adán Augusto López y el también ex aspirante a la presidencia Ricardo Monreal, ambos de su mismo partido, quienes un día le juegan rudo la contra y el otro también, aparte de pelearse y casi casi agarrarse a golpes entre ellos mismos.

Lo nunca visto en la historia política moderna, que si algo la ha distinguido es precisamente la absoluta sumisión al poder en turno y a quien sea que lo encabece.

Y ni que decir de la dirigencia de su propio partido, donde quien realmente las manda tocar no es la dirigente formal Luisa María Alcalde, sino el hijo de AMLO; Andrés Manuel López Beltrán, el famoso ‘‘Andy’’, quien tiene formalmente el cargo de secretario de organización, pero que en los hechos es realmente el que decide, ordena y manda y que está ya abiertamente por todo el país en franca y explícita campaña política.

En este escenario y a cinco meses de la presidencia de Claudia Sheinbaum las preguntas sin respuesta siguen siendo las mismas:

¿Dónde está López Obrador?
¿Por qué no aparece, no declara ni aclara nada y no se sabe absolutamente nada de él?
¿Está López Obrador con vida y buen estado de salud?

El tremendo hermetismo guardado sobre su persona hasta el momento se presta inevitablemente a la suspicacia y sobre todo a las conjeturas y suposiciones, en virtud de que hay hechos y situaciones que no encajan y se prestan a la elaboración de hipótesis y planteamientos acerca del estado y condición del ex presidente López Obrador.

¿Esta aún con vida el ex presidente López Obrador?

Y si aún esta con vida ¿en qué condiciones de salud se encuentra?

La falta de respuestas y de claridad se presta a sospechas y a las conjeturas.

Una de ellas se dio justamente el día de su cumpleaños 71, el pasado 13 de noviembre de 2024, a solo un mes y trece días de haber dejado el poder, cuando sus hijos, al día siguiente del aparente festejo subieron una fotografía a las redes sociales en la que supuestamente acreditaban su presencia y que su papá se encontraba ‘‘fuerte y sano; pleno, contento y lleno de fuerza y esperanza’’.

Sin embargo, más tardaron en subir la imagen que los cibernautas en darse cuenta que esa foto no correspondía, pues era de tiempo atrás y la criticaron duramente, por lo que de inmediato fue bajada de todos los sitios.

La realidad es que desde que AMLO dejó el poder el día último de septiembre del 2024, nada se ha sabido de él ni hay ni siquiera un testimonio mínimo del lugar donde se encuentra ni de su estado de salud, si es que aun vive.

¿Es que acaso huyó a Cuba a refugiarse por la inminente tormenta política que se viene, sobre todo con el gobierno de Estados Unidos?

O en realidad es que AMLO ya falleció y no lo quieren reconocer ni hacer público, ante el temor de las repercusiones, de las luchas internas por el poder y de la posible desestabilización política que sufrirían, tanto al exterior como fundamentalmente al interior de su propio partido y del gobierno, pues los pleitos, las divisiones y los desencuentros se desatarían de manera inmisericorde, justamente como ya se ha estado viendo…

Mientras tanto las preguntas sin respuesta siguen en el aire:

¿Dónde está López Obrador?
¿Está en buen estado de salud y aún con vida?
¿Por qué no declara nada ni hace un mínimo acto de presencia?

¿Será acaso que López Obrador ya falleció y no lo quieren reconocer ni hacer público?

Porque así sucedió con Hugo Chávez de Venezuela, a quien las propias agencias internacionales lo confirmaron como muerto en diciembre del 2012, aunque el gobierno venezolano lo reconoció y admitió como tal hasta mediados del mes de marzo del año 2013; es decir, tres meses después.

Entonces las preguntas obligadas son:

¿ AMLO está muerto y no lo quieren hacer público?
¿O será que aún sigue vivo, pero su estado de salud esta sumamente deteriorado?
¿O de plano lo tienen escondido para protegerlo ante el inminente diluvio que viene?
Esta historia continuará…

  • El autor es escritor y analista político.